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Difusor de arte minoritario

Este jueves tengo el gusto de poder invitaros a la presentación de mi poemario, El diluvio, editado recientemente en la Colección Candela, de Amargord Ediciones. La presentación tendrá lugar en la Librería Dadá, en el MuVIM (Guillem de Castro, 8 Valencia). Contará en la presencia de Mar Benegas (poeta y coordinadora de la colección), los poetas Rafa Correcher, Guillermo Cano y José Ángel Caballero por un lado, y las voces de la poeta y cantante Carolina Otero y de la cantante Ana Valero acompañada por Nere Serrano (componente de Dreamy Eyës), y de la también cantante Sonia Pina.

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En Malatestarecords no dejamos de darle vueltas a la manera de seguir ofreciendo música de una manera distinta y poco convencional. Seguimos apostando por buscar nuevos canales y por introducir la música en nuestra vida cotidiana.

Nuestro objetivo es que la música en vivo llegue al público de una manera tan simple y directa como supone para cualquiera de nosotros ir diariamente a comprar el pan.

Uno de nuestros proyectos más recientes es el de Circuit Vermut [xiquets], que se inaugurará este sábado 24 de marzo con las actuaciones de Uncle Son, Polonio y Unreal Band en La librería Odisseu de Picassent, y las de Ser Humano, Néstor Mir y Dreamy eyes en  Canguro Verde.

 La honestidad se encuentra en los pequeños detalles, en las sutilezas. Se palpa y se respira cuando lo que tienes delante está bien hecho, con amor y dedicación. La valentía que reside en ofrecer algo que sale del corazón, con todo el arrojo que eso requiere e intentar hacerlo en el entorno adecuado, para que el que lo reciba se sienta cómodo, como en casa, es algo que no podemos pagar con dinero ni esperar, desgraciadamente, que se repita demasiado en los tiempos que corren. Cuando encontramos algo así no debemos desperdiciar la oportunidad de estar presentes.

De honestidad y valentía saben bastante los protagonistas de esta historia. Hablo tanto de la sala como de los músicos involucrados. En primer lugar, nos encontramos en la Sala Russafa, de reciente apertura por unas gentes, Arden Producciones, que no han dudado en liarse la manta a la cabeza cometiendo la locura de abrir un teatro cuando vivimos la crisis económica más cruda que se recuerda. Llena de orgullo poder decir que su valentía se está viendo recompensada con el abrazo de un público, el valenciano, al que constantemente se critica su apatía. Están siendo tan valientes que, entre función y función, se atreven a dar espacio a la música rock y encima a la valenciana, tan despreciada a veces por las salas “del ramo”.

Eso nos lleva a los otros protagonistas del evento, Emma Get Wild, un grupo veterano en nuestra escena y dotado de una profesionalidad (pese al amateurismo con que algunos se empeñan en calificar a los que no se dedican a esto como modo de vida), totalmente fuera de toda duda. De sonido a caballo entre el country de la Carter Family y el folk inglés de unos Fairport Convention, aunque pasado por el tamiz de influencias más actuales, consiguen llenar de delicadeza y querencia por el detalle un cancionero que cada vez es más rico y extenso. En esta ocasión venían a desgranar lo que va a ser su tercer largo, que se llamará “Dark stories from the secret corner” y que les ha mantenido semi-recluídos en su estudio casero previamente y luego en el Sótano de Dani Cardona buena parte de este año. El trabajo está hecho, pendiente de aparición seguramente en primavera y sólo quedaba la prueba de fuego: tocarlo enterito ante un público atento. ¿Y qué mejor lugar para la atención, para el detalle y para salir del letargo que un teatro?

 

El encargado de abrir la velada fué el torrentí Pau Alabajos, cantautor protesta que gritó en la nostra llengua unas cuantas verdades a esta ciudad y los que la (mal) gobiernan, arropado por una más que competente banda de sonido brillante en la que se incluyeron para la ocasión las mentes pensantes de Emma: Isabel Castro y Salva Fito, a la guitarra y coros. Tras ello y sin hacer esperar al respetable, la banda, que además de Isa y Salva está integrada por Scott al bajo, Alex Badía a la guitarra y Santi Serrano a la batería (como miembro oficial también está Pablo Riñón a la guitarra, pero en esta ocasión causó baja), saltó al escenario decidida a comérselo entero y no dejar ni las migas.

El sonido fue acústico y contenido (a veces hasta excesivamente) debido a las exigencias del teatro, que precisamente por su reciente nacimiento no es cuestión de que se enfrente a las simpáticas autoridades de nuestra ciudad del futuro por un quítame allá esos decibelios, pero como contención no significa ausencia de intensidad, asistimos los allí presentes a toda una liturgia sonora, llena de solemnidad y presencia escénica, pero no carente de cercanía. Junto con las ya conocidas canciones de su anterior “Heavenly Creatures”, las canciones de este “Dark stories…” suenan crecidas y llenas de matices. El despliegue de variedad instrumental fue apabullante: ukelele, banjo y hasta peine se fueron paseando por el escenario junto a los utensilios habituales para enriquecer una puesta en escena cuidada y llena de sentimiento. Canciones como las ya conocidas “Armageddon” o “Know my name” (una curiosa reflexión de Isa sobre la idea que tendrán de ella las nuevas novias de sus ex), que ya habían ido siendo presentadas anteriormente en directos, sonaron enriquecidas, seguramente tras la recapitulación que siempre supone para una canción su paso por el estudio. Las menos conocidas o más nuevas de entre las que formarán el disco, como “Violent Bloom” “Cinnamon dust” o “Little things” –que según Salva, fue el primer tema que escribió con Isa- se codearon perfectamente y con coherencia con el resto del repertorio. Ni un paso en falso, ni una estridencia, e incluso se permitieron el lujo de versionear dos canciones que a mí me tocaron la fibra especialmente: “Roscoe”, de ese gran disco que es “The trials of Van Ocupanther” de Midlake y un “Loom of the land” de Mr. Cave, que sirvió para terminar el concierto en comunión con el público, con el grupo tocando totalmente desenchufado y sentado al borde del escenario. Inolvidable.

 

Y una cosa más: el público. No estamos hablando del Madison Square Garden, pero una sala de teatro abarrotada y con el personal entusiasmado demuestran varias cosas. Lo bien hecho gusta, la honestidad y la valentía enamoran y la profesionalidad (sí, PROFESIONALIDAD), convence. Dejemos de quejarnos de que el público valenciano no llena las salas y por el contrario intentemos ofrecer buenas ideas, en espacios nuevos, bien ejecutadas y pensadas. No nos durmamos o ahoguemos en las lágrimas vertidas porque haciendo lo de siempre ya no obtenemos respuestas entusiastas. Busquemos nuevos lugares, nuevos lenguajes, nuevas maniobras con que entretener, que al fin y al cabo de eso se trata. De esta forma, como en la película de Ford, seremos la legión invencible y conseguiremos derrotar al enemigo, es decir, el tedio. Tengamos fe. Yo de este concierto salí cargado de ella, al menos.

Texto Juanjo Frontera

(fotos¿?)

foto de Vicenta Casan

Ayer sentado en una butaca del Teatre Micalet experimenté una sensación muy peculiar, una sensación que me acompañó desde el principio hasta el fin del concierto de Senior i El Cor Brutal.

Sé que no puedo disponer de la suficiente distancia personal con Senior i El Cor Brutal para decir lo que voy a decir, que esto debería decirlo alguien que hubiese visto lo que yo vi desde fuera del ámbito de la amistad y que llegase a pensar lo mismo, pero, aún así, diré que ayer asistí a un momento clave en la historia del Rock valenciano.

¿Qué significa esto?

Esto significa esencialmente que ayer fui testigo de un hito, es decir, un momento especial que perdurará en el subconsciente colectivo de todos los que estuvimos allí y que dentro de unos años, todos aquellos que no estuvieron pero que hubiesen deseado, o no, estar, dirán que estuvieron y que presenciaron el salto de Senior i El Cor Brutal hacia la consagración.

¿Es arriesgado decir esto?

No, no es la primera vez que experimento esta sensación en mi vida, recuerdo cuando La Habitación Roja presentó su primera maqueta en el Bésame Mucho, las vibraciones eran muy similares, y así era porque lo que estaba pasando no tenía nada que ver ni con la crítica, ni con las amistades, ni con la promoción, ni la publicidad; lo que estaba pasando tenía que ver con el público. El público, no nos engañemos, es lo que consagra a los grupos, para bien o para mal.

Y ayer el Teatre Micalet estaba lleno.

Durante estas últimas semanas he visto muchas veces a Landete, nos unen además de la música, nuestros hijos. Durante todo este tiempo, aunque sabía que el 10 de diciembre era la presentación de su nuevo disco, no me planteé preguntarle qué era lo que tenía previsto hacer.

Sentado en mi butaca mientras iban desgranando cada uno de los temas del concierto no podía dejar de pensar: menudo curro.

El concierto que dieron ayer Senior i El Cor Brutal se acercó en muchos aspectos a una representación teatral. Utilizaron muchos recursos que podrían atribuirse a las artes escénicas. El mejor: después de interpretar Amoride. Los cuatro miembros del grupo sentados charrando como si se tratara de un sketch, cambiando radicalmente el registro y el foco de atención del espectador.

Todo parecía cuidado hasta el último detalle. Desde el sonido y el atrezzo de la escena hasta las proyecciones sincronizadas con cada una de las canciones y de los momentos del Show.

La punta de Iceberg [estamos en el parque, Landete con su hija, yo con mi hijo]

– Corre que se escapan

[Landete y yo corriendo detrás de los niños]

La parte que no se ve del Iceberg es la de una persona que no para de trabajar y pensar en su proyecto musical; desde la creación hasta la puesta en escena, pasando por la gestión y la promoción.

Comentaba Vicente Martínez, de Songsforever, cuando acabó el concierto: cualquier día me lo encierran. Senior i El Cor Brutal acabaron el concierto cantando a capella: la democracia está prostituida. Nos lo encierran, pensé, nos lo encierra. Porque una de las cosas más importantes que ha conseguido Landete desde que renació artísticamente con Senior ha sido el de lograr contar historias que nos pertenecen a todos. Landete ha conseguido una voz tan peculiar como cercana a las experiencias vitales de cada uno de los que lo rodeamos. Una voz sin imposturas, sin artificios, una voz que es un fin en sí misma, que cuenta historias particulares que apuntan desde lo implícito a los fundamentos de todo aquello más sagrado que hay que seguir derribando, o conservando. Senior, hablando de él, ha conseguido hablar de todo y de todos nosotros, o de muchos de nosotros.

por Néstor Mir