Bonnie Prince Billy en Valencia

Bonnie Prince Billy en Valencia (26102011) Sala El Loco, organiza: Tranquilo.

Ya lo anunciaba Eduardo Guillot en el NEO, que iba a ser el concierto del año en Valencia. Los que lo vimos hace ya cuatro años en el Auditorium de Benicassim, también pensábamos lo mismo.

Esta vez, Will Oldham, iba acompañado de una formación peculiar: un contrabajista, que sacaba su arco de vez en cuando, un batería que rozaba en muchas ocasiones el papel de percusionista minimalista, un teclista, un guitarrista y un bajista que hacía coros (el mismo de antes), un teclista que hacía coros (también el mismo de antes), el mismo guitarrista que he mencionado antes que cantaba junto a Will como una voz de acompañamiento, tratándolo de tú a tú, y para cerrar el círculo, una mujer que me hizo pensar cada vez que le miraba a los ojos en María de Medeiros, y que cantaba y acompañaba a Will.

Si eres una aficionado al Folk, blues, Rock etc. música de fabricación Norteamericana, la primera sensación que tienes al escuchar un músico como Will Oldham es la naturalidad con la que se comporta dentro de estos géneros. Y no sólo él, sino, él y toda su banda. Parecerá una constatación elemental, pero, tiene una razón de ser, lo hemos oído y lo hemos dicho millones de veces: ellos lo llevan dentro, no lo pueden evitar.

Y así es porque, si tu vas a un pueblecito cercano a Denver, en pleno mes de agosto, es un pueblo como podría ser Casas Ibañez, provincia de Albacete, son las fiestas del pueblo, las calles están repletas de familias, de jovenes, viejos, son las fiestas del pueblo, vamos, hay unos cuantos escenarios montados, te acercas a ver los conciertos, y lo que oyes, no es pachanga, no, es rock, es blues, es folk.

Will Oldham, a mi entender, lo tiene claro, hace la música que le conecta con sus raíces, con lo que es y siempre ha sido, no sólo él sino también el país del que proviene. Sus canciones, y su pose, a veces se acercan a la de un predicador loco del sur de los EEUU, acompañado por un coro, porque, el concierto por momentos se convertía en una coral, donde la instrumentación daba paso a ser un mero soporte del juego de voces, juegos vocales ejecutados con maestría. Will Oldham, no es sólo un gran compositor, me atrevo a decir que sobre todo es un gran cantante percutivo acompañado de un grupo de grandes cantantes.

Pero, lo realmente grande de todo esto es que, mientras actuaban, se percibían dos cosas que para el espectador es especialmente importante a la hora de sintonizar con una propuesta: por un lado tocaban sin complejos, es decir, no tenían miedo a fallar o a improvisar, o a ver hacia donde les llevaban las canciones: pasión por encima de ejecución; y por otro lado, y debido a esto primero, se notaba en todos ellos que se lo estaban pasando bien, que estaban haciéndolo lo mejor que podían, sin complejos, sin rigideces, sin artificios, llegando al punto de transmitir una sencillez que te acercaba cada vez más a ellos porque parecían estar diciendo: sí, toco, pero, en el fondo esto no quiere decir nada, porque en mi país, todo el mundo tiene una guitarra en casa.

Y así es porque es verdad que en los EEUU todos tienen una guitarra en casa, y Will Oldham se hará viejo y seguirá tocando, vendrá, o no, a Valencia, o a cualquier otra parte de Europa o del mundo, y volverá a Louisville, y seguirá haciendo su música, porque allí, en los EEUU, la música que hace Will es la música del pueblo. Una música que Will ha llevado más allá, una música que, sin dejar de ser lo que es, parece haber aunado todo lo que ha sido hasta ahora, para, ser vomitado hacia una nueva dimensión.

Foto: Juan Terol

Nota:

No quiero acabar esta crónica sin hacer algunas reflexiones más:

El Hijo hizo un gran concierto, sus temas en directo cogen una fuerza y un valor que en el disco a veces quedan solapados por un cierto tedio. El hijo es un muy buen compositor y está intentando tender puentes entre diferentes corrientes sónicas. No le sorprenderá a nadie si digo que su propuesta es hoy por hoy de las más interesantes del panorama musical, cuando lo oigo pienso muchas veces en Vainica Doble.

El sonido del concierto de El Hijo no fue tan bueno como el de Bonnie Prince Billy y esto quiero achacarlo a una razón: la gente que habla. Y esta reflexión, que me hice mientras oía a El Hijo, me llevó en aquel momento a otra: ¿para qué va la gente a los conciertos en España? Y esta pregunta me lleva a la reflexión anterior que me he hecho mientras hacía la crónica del concierto de Bonnie Prince Billy: ¿qué música gusta en España?

La respuesta no la encontraremos en la Sala El Loco o en cualquier otra sala que programe conciertos como los de El Hijo o de Bonnie Prince Billy, la respuesta la encontraremos yendo este verano a Casas Ibañez y preguntando quién va a actuar en las fiestas del pueblo de este año.

(texto: Néstor Mir)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: