Guillemka habla sobre Robert Wyatt

(extraido de su blog )

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“P.L.A.(Poor little Alfie)” de Robert Wyatt 13/09/2011

Aunque nunca lo haya explicado, este es un blog sobre canciones, en el que cada entrada está dedicada a un artista y a uno de sus temas. Hace unos meses, escribí sobre I’m a believer, una composición con una sola autoría (Neil Diamond) y muchas versiones conocidas. Hablé de la interpretación de Robert Wyatt y dediqué bastante espacio, lógicamente, a las demás. Sin embargo, echaba en falta algo.

Las grandes casualidades, como en las novelas de Paul Auster, hacen que nos planteemos por qué ocurren. Sea destino o azar, en mi caso ha servido para que Wyatt regrese urgentemente a este espacio.

Este verano he pasado dos semanas en Londres, poco después de los disturbios. Todavía existía preocupación por los sucesos y seguía siendo el pan de cada día en los medios de comunicación. Una tarde quedé con una amiga que, circunstancialmente, se encontraba también en la ciudad. El plan era ver un showcase de Cansei de ser Sexy, la banda brasileña, en la tienda Rough Trade East, situada estratégicamente en la zona del mercadillo de Bricklane.

Mientras esperábamos, decidimos tomarnos una cerveza en la terraza de un local cercano. Nos sentamos en una mesa que estaba ocupada por más gente, como dos españoles que  estaban buscándose la vida en la ciudad. Un poco más a la derecha había una pareja bastante mayor que contrastaba con las numerosas personas que teníamos alrededor, que no superaban los treinta años. Él tenía aspecto de patriarca bíblico y estaba sentado en un sitio improbable, en el lateral de la mesa donde no había banco. Iba en silla de ruedas y era el inconfundible Robert Wyatt.

No sé si fue un instante o varios minutos, pero ese momento fue, para mí, muy confuso, mi cabeza iba a cien. De repente, Robert se acabó el zumo de un trago y él y su mujer decidieron marcharse. Rápidamente, fui detrás de ellos. Con prisas, todo se torna sencillo: Excuse me… you´re Robert!, es lo único que se me ocurrió, ya en la calle contigua. Me contestó: Yes!

Hablamos durante unos minutos y fue muy gentil, educado y amable. Me dijo algunas palabras en español, le pregunté por sus versiones, le comenté una estupenda entrevista que había leído sobre él unos años antes. Finalmente, le pedí permiso para que nos hiciéramos una foto, le pasé la cámara a su mujer y me coloqué a su lado, sin darme cuenta de la diferencia de altura. No recuerdo sus palabras exactas, pero la traducción aproximada sería “Amigo, agáchate, es la única forma de que podamos aparecer juntos”. Les di las gracias y él se despidió con un enjoy your stay in London.

A los pocos minutos, estaba de vuelta. Mi amiga me comentó que, poco antes del encuentro, yo había estado ausente, ella intuía que ocurría algo. Le enseñé la foto: mi expresión de alegría es impagable. Por otro lado, Wyatt aparece tal cómo es en las numerosas imágenes que había consultado en la red unas semanas antes, majestuoso como los relieves asirios del British Museum, por encima del bien y del mal, alguien que sigue creando arte, que posee una voz que llega directamente al alma.

Cansei de ser sexy son una banda divertida y llamativa, con cuatro chicas y un chico al frente, pero no pasarán a la historia del rock. Durante su actuación, no paraba de pensar en mi encuentro con Wyatt y las cosas que se me habían olvidado comentarle. Ni siquiera le dije que hacía música, que la suya resultaba tan inspiradora, que había escrito sobre él hace tan poco. Sé que no era mi papel entrevistarle y hablarle de mí, quizás no había nada que averiguar, simplemente compartimos un momento de reconocimiento mutuo, el pequeño artista admirador del grande, el creador veterano agradeciendo que valoren su obra, bella, original y arriesgada. Robert Wyatt no vive en Londres y apenas hace conciertos, la probabilidad de toparme con él en el mundo era ínfima y por tanto fue un encuentro afortunado y emocionante.

Dado el compromiso social y político de Wyatt, hubiera sido interesante haberle preguntado  su opinión sobre los sucesos recientes e inesperados de Londres. Quizás la respuesta ya la tenía en The age of self, una de sus mejores canciones, incluida en  su álbum “Old Rottenham” (1986) y publicada unos años antes en un single a beneficio de los mineros británicos:

They say the working class is dead
We’re all consumers now
They say that we have moved ahead
We’re all just people now
There’s people doing ‘frightfully well’
There’s others on the shelf
But never mind the second kind
This is the age of self

También a muchos les intrigaría saber qué piensa sobre el wyatting, una nueva palabra que ha aparecido en blogs musicales y que define la acción de seleccionar canciones raras para molestar a los oyentes. Afortunadamente, sabemos la respuesta: “creo que es muy divertido, es un honor haberme convertido en verbo”, dijo en una entrevista a The Guardian.

Para acabar, unas palabras sobre Alfreda (Alfie) Benge, su mujer, que ha estado a su lado, cuidándolo, desde hace casi cincuenta años. Es también artista y ha hecho la mayoría de las bonitas portadas de los discos de su marido, así como algunas de las letras de las canciones. Según Wyatt, es “el lado oculto de la luna” de su trabajo, una mujer tímida que, como pude comprobar, siente un poco de vergüenza por la atención que se presta a su pareja.
La sencilla  y bella P.L.A, titulada así quizás por pudor y también incluida en “Old Rottenham”, tiene estos únicos versos:

Poor Little Alfie trying to draw
Poor little Alfie trying to sleep

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